Me llamo gatita. Bueno, tengo un nombre oficial, pero sinceramente considero que es un detalle administrativo sin demasiada importancia. En esta casa me conocen como la reina, la consentida, la preciosa, la que no se puede resistir y, en momentos de tensión, ¡bájate de ahí! Pero hoy quiero contaros la verdad. Yo no llegué a esta casa para robarle el corazón a nadie. Simplemente ocurrió. O eso voy a decir. Todo empezó con una mirada El primer día que llegué, miré a mi humana con esos ojos grandes, redondos y absolutamente irresistibles. Ella intentó mantener la compostura. Pobrecita. Pensó que sería capaz de resistirse a mí. Me acerqué despacito. Una patita. Luego otra. Una pequeña mirada. Un ronroneo estratégico. Y entonces sucedió. ¡ZAS! Corazón robado. Desde ese momento, mi humana dejó de ser completamente independiente. Ahora depende de mí para ser feliz. Yo, en cambio, soy una gata muy independiente. Excepto cuando tengo hambre. O sueño. O quiero mimos. O hace frío. O quiero que ...
Me llamo gatita. Bueno, tengo un nombre oficial, pero sinceramente considero que es un detalle administrativo sin demasiada importancia. En esta casa me conocen como la reina, la consentida, la preciosa, la que no se puede resistir y, en momentos de tensión, ¡bájate de ahí! Pero hoy quiero contaros la verdad. Yo no llegué a esta casa para robarle el corazón a nadie. Simplemente ocurrió. O eso voy a decir. Todo empezó con una mirada El primer día que llegué, miré a mi humana con esos ojos grandes, redondos y absolutamente irresistibles. Ella intentó mantener la compostura. Pobrecita. Pensó que sería capaz de resistirse a mí. Me acerqué despacito. Una patita. Luego otra. Una pequeña mirada. Un ronroneo estratégico. Y entonces sucedió. ¡ZAS! Corazón robado. Desde ese momento, mi humana dejó de ser completamente independiente. Ahora depende de mí para ser feliz. Yo, en cambio, soy una gata muy independiente. Excepto cuando tengo hambre. O sueño. O quiero mimos. O hace frío. O quiero que ...