Era un día cualquiera cuando decidí llevar a casa un pequeño gatito que había encontrado en la calle. Su pelaje suave y sus grandes ojos curiosos me hicieron sentir que no podía dejarlo atrás. Lo metí en un transportín, emocionado por presentarle a mi gata, la reina indiscutible de la casa. Al llegar, noté que la atmósfera cambió. Mi gata blanca, que siempre había sido la dueña del hogar, me miró con desdén. Sus ojos se estrecharon y, en un instante, el ambiente se tornó tenso. Al abrir el transportín, el pequeño gatito salió, pero en lugar de ser recibido con alegría, fue recibido con un bufido aterrador. Mi gata, sintiéndose amenazada, no dudó en mostrar su descontento. Bufaba y se erguía, mostrando su autoridad. Intenté calmarla, pero eso solo pareció intensificar su enojo. En un arrebato de defensa, me arañó la mano cuando traté de acariciarla, como si me dijera: "¡No te atrevas a traicionar mi reino!" El pequeño gatito, asustado por la feroz actitud de la reina, se e...
gafiro: Otra forma de vivir San Valentin : Este año he vivido San Valentin de otra forma. Al principio echaba mucho de menos a mi marido, y aun lo echo de menos, pero decidí sonreir...