Momentos Tiernos: Acariciando a Mi Precioso Gatito🐾 Para mi los gatitos son una terapia, y este especialmente porque es muy tranquilo y me encanta acariciarlo y tenerlo en mis brazos. Su hermana es más inquieta pero este gatito es una bendición.🐾🐾 lo cogí cuando eran apenas unos bebes, ella venía con su madre que era una gata salvaje que venía al campo, y nació en una camada de tres crías blancas y canela poco a poco los íbamos acercando a ellos pero la gata no nos dejaba cogerlos los escondía tras los pinos pero nosotros cuando ella salía a buscar comida y nos acercábamos a verlos de los tres desaparecieron de pronto dos gatitos la gente de campo dice que a veces llegan los gatos machos que quieren eliminar a los gatitos para que le hembra se vuelva a poner en el cielo sin embargo escondida que de una gatita blanca canela y estas gatita actualmente tiene tres años se escondía junto a su madre y no se dejaba coger pero poco a poco la madre cuando ya empezó a andar la traía a la cas...
Mi gatita Lana, vive en un hermoso jardín. Lana es blanca con manchas canelas y le encantaba corretear por el césped y subir a los árboles, su madre la enseña, yo pensaba que era algo natural de los gatos, pero esta mañana pude ver que la madre subia primero y ella después, lo que significa que la madre la esta enseñando.
Lana también persigue mariposas y juega con una pequeña pelota de colores que le compré, y le encanta jugar en el jardín, pero su preferida es un emoji amarillo como de felpa, se lleva mucho tiempo jugando como si fuese una fútbolista.😏
Todos los días, Lana pasa horas jugando con su pelota en el jardín. La lanza al aire, la atrapa con sus patitas y la hace rodar por el césped. Pero un día, mientras jugaba, Luna lanzó la pelota con tanta fuerza que esta rodó hasta el otro lado de la cerca que rodeaba el jardín.
Lana intentó sin éxito saltar la cerca para recuperar su pelota, pero era demasiado alta para él. Triste y desanimada, se sentó junto a la cerca y maulló lastimosamente, mirando con anhelo su pelota del otro lado.
Un vecino que pasaba por allí escuchó los maullidos de Lana y se acercó a la cerca. Al ver la pelota del otro lado, el vecino comprendió lo que sucedía y decidió ayudar a la gatita blanca. Con mucho cuidado, tomó la pelota y la devolvió a Lana, quien saltaba de alegría al recuperar su juguete favorito.
Desde ese día, Lana aprendió a ser más cuidadoso al jugar con su pelota en el jardín. Y cada vez que jugaba, recordaba la lección que había aprendido: a veces, es mejor no lanzar las cosas tan lejos, para no tener que depender de la ayuda de los demás para recuperarlas. Y así, Lana siguió disfrutando de sus juegos en el jardín, junto a su fiel pelota de colores.
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