Era un día cualquiera cuando decidí llevar a casa un pequeño gatito que había encontrado en la calle. Su pelaje suave y sus grandes ojos curiosos me hicieron sentir que no podía dejarlo atrás. Lo metí en un transportín, emocionado por presentarle a mi gata, la reina indiscutible de la casa. Al llegar, noté que la atmósfera cambió. Mi gata blanca, que siempre había sido la dueña del hogar, me miró con desdén. Sus ojos se estrecharon y, en un instante, el ambiente se tornó tenso. Al abrir el transportín, el pequeño gatito salió, pero en lugar de ser recibido con alegría, fue recibido con un bufido aterrador. Mi gata, sintiéndose amenazada, no dudó en mostrar su descontento. Bufaba y se erguía, mostrando su autoridad. Intenté calmarla, pero eso solo pareció intensificar su enojo. En un arrebato de defensa, me arañó la mano cuando traté de acariciarla, como si me dijera: "¡No te atrevas a traicionar mi reino!" El pequeño gatito, asustado por la feroz actitud de la reina, se e...
En un pequeño pueblo vivían dos amigos de toda la vida, Martín y Andrés. Ambos se conocían desde que eran niños y compartían todos los momentos juntos, desde jugar en el parque hasta estudiar juntos en la universidad. Un día, Martín recibió una oferta de trabajo en una ciudad lejana y tuvo que dejar el pueblo y a su amigo Andrés. A pesar de la distancia, los dos continuaron en contacto, llamándose y enviándose mensajes regularmente para mantener viva su amistad. Unos meses después, Martín se encontró en una situación difícil en su nuevo trabajo y se sintió desanimado. Sin embargo, recordó la fuerza y el apoyo que siempre le había brindado su amigo Andrés y decidió llamarlo para desahogarse. Andrés, sin dudarlo un segundo, tomó un autobús y viajó durante horas para estar al lado de su amigo en un momento tan complicado. Su presencia y palabras de aliento ayudaron a Martín a superar sus miedos y encontrar la fuerza para seguir adelante. Gracias a la valentía y lealtad de la amistad entre...