Era un día cualquiera cuando decidí llevar a casa un pequeño gatito que había encontrado en la calle. Su pelaje suave y sus grandes ojos curiosos me hicieron sentir que no podía dejarlo atrás. Lo metí en un transportín, emocionado por presentarle a mi gata, la reina indiscutible de la casa. Al llegar, noté que la atmósfera cambió. Mi gata blanca, que siempre había sido la dueña del hogar, me miró con desdén. Sus ojos se estrecharon y, en un instante, el ambiente se tornó tenso. Al abrir el transportín, el pequeño gatito salió, pero en lugar de ser recibido con alegría, fue recibido con un bufido aterrador. Mi gata, sintiéndose amenazada, no dudó en mostrar su descontento. Bufaba y se erguía, mostrando su autoridad. Intenté calmarla, pero eso solo pareció intensificar su enojo. En un arrebato de defensa, me arañó la mano cuando traté de acariciarla, como si me dijera: "¡No te atrevas a traicionar mi reino!" El pequeño gatito, asustado por la feroz actitud de la reina, se e...
Este fin de semana he estado de fiesta, nunca pensé que me lo iba a pasar también, por la mañana desayuné con un amigo y estuvimos dando una vuelta por el jardín, despúes empezamos a trabajar, mientras él lo arreglaba yo estudiaba, y así hasta la hora del almuerzo, qué llamaron dos amigos y se vieneron a casa a almorzar. Por la noche salimos a cenar, y después nos fuimos al final de fiesta, realmente lo pasamos muy bien, nos reunimos con gente que le encanta cantar, lo que suposo que al final acabamos alrededor del que toca la guitarra, fue una noche muy emotiva. Hacia mucho tiempo que no desayunaba al amanecer, ...