Era un día cualquiera cuando decidí llevar a casa un pequeño gatito que había encontrado en la calle. Su pelaje suave y sus grandes ojos curiosos me hicieron sentir que no podía dejarlo atrás. Lo metí en un transportín, emocionado por presentarle a mi gata, la reina indiscutible de la casa. Al llegar, noté que la atmósfera cambió. Mi gata blanca, que siempre había sido la dueña del hogar, me miró con desdén. Sus ojos se estrecharon y, en un instante, el ambiente se tornó tenso. Al abrir el transportín, el pequeño gatito salió, pero en lugar de ser recibido con alegría, fue recibido con un bufido aterrador. Mi gata, sintiéndose amenazada, no dudó en mostrar su descontento. Bufaba y se erguía, mostrando su autoridad. Intenté calmarla, pero eso solo pareció intensificar su enojo. En un arrebato de defensa, me arañó la mano cuando traté de acariciarla, como si me dijera: "¡No te atrevas a traicionar mi reino!" El pequeño gatito, asustado por la feroz actitud de la reina, se e...
3. Descanso adecuado: Duerme lo suficiente y establece una rutina de sueño regular. Tu cuerpo y mente necesitan descansar para recuperarse y funcionar correctamente. 4. Gestión del estrés: Dedica tiempo a actividades que te ayuden a reducir el estrés, como meditación, respiración profunda, puedes rezar, hacer yoga o caminatas en la naturaleza. Encuentra lo que te relaja y hazlo regularmente. 5. Practica la autocompasión: Aprende a tratarte a ti mismo/a con amabilidad y compasión. No te juzgues de manera negativa y permítete errores. Acepta tus imperfecciones y aprende a quererte tal y como eres.